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Gran servicio divino final del DJE con el apóstol mayor Leber


25.05.2009

Resumen...

Palabra del texto: Filipenses 3:13

«Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante»

El apóstol mayor le dio la bienvenida a la juventud y todos los invitados. Preguntó: ¿Como sigue? y respondió que colaboren todos que esta comunidad se sienta también en el futuro.

Después preguntó: «¿De que me sirve si vivo como un cristiano verdadero, con nuestras palabras como un hijo de Dios? ¿Vale la pena vivir como un cristiano verdadero?» Para responder esta pregunta indicó a la pregunta de Pedro: «—¡Mira, nosotros lo hemos dejado todo por seguirte! —le reclamó Pedro—. ¿Y qué ganamos con eso?» (Mateo 19:27)

No hay nadie que deja algo por el reino de Dios que no lo va reencontrar múltiples veces en el futuro en forma de bendición. Sí vale la pena de andar como un cristiano verdadero por el tiempo. El apóstol mayor prometió pedir a Dios siempre la bendición para todo lo que hagan los jovenes por el Señor.

Después el apóstol mayor habló de la palabra del texto. Dijo que «alcanzar lo que está delante» significa el premio de la victoria. Tendemos a ocuparnos con otras cosas como por ejemplo:

- disfrutar de la vida
- hacer carrera
- ganar dinero

¿Es esto nuestra primera prioridad? Todos queremos llegar adelante. Ustedes quizás deseen tener una buena profesión, una hermosa familia. Todo esto es normal, pero también queremos aspirar de agradar al Señor, de servir al Señor y de ser una bendición para otros, alcanzar la dignidad para el día del regreso del Señor. Hay que esforzarse para alcanzar la meta. No se alcanza la meta sin hacer nada.

Durante la prédica el apóstol mayor cambió de altar que era de tres piezas para que pudiera hablar a todos frente a frente.

Agradar a Dios. ¿Como se puede agradar a Dios? Dice en la Santa Escritura que es imposible agradar a Dios sin fe. Por eso debemos poner nuestra confianza en el Señor. ¿Como se puede servir al Señor? La juventud tienes muchos dones y mucha fuerza, deben esforzarse para utilizarlo. Debemos poner prioridades claras. Quiero utilizar mis dones y fuerzas en la casa de Dios, mi fuerza pertenece al Señor.

Quiero ser una bendición, significa quiero confesar mi fe. Mostremos que vale la pena vivir como un cristiano verdadero. ¡Hagan un esfuerzo!, dijo el apóstol mayor.

En su servir subrayó que es nuestra meta alcanzar la dignidad y que para eso es necesario seguir al Señor. Esto no excluye que sigamos a los portadores de ministerio, porque nos son dados como ayudantes de la fe. Cristo es el centro, a él le seguimos, y a los apóstoles porque son nuestros ayudantes en la fe. Lo uno no excluye lo otro.

Dijo también que tenemos algunos hermanos en la fe que piensan diferente que la mayoría. En el trato con ellos es importante tolerarles, aceptarles y tomarles en serio. También ellos luchan por la verdad y a veces se necesita su tiempo.

El apóstol mayor resumió su prédica y la de los apóstoles de distrito con la pregunta: «¿Que tiene prioridad para ti?»

En la preparación para la Santa Cena el apóstol mayor dijo que hay invitados de la VAG y que quiere esfuerzarse para la reconciliación en el nombre de la iglesia. Cuando se trata de buscar perdón se tiene que reconocer también los errores que fueron hechos. «Si, lo reconozco, también del lado de la iglesia fueron cometidos errores. Quiero tomar en serio la reconciliación». Toda la Arena comenzó a aplaudir después de estas palabras del apóstol mayor Leber.

Los momentos de la Santa Cena para los difuntos fueron muy conmovedores, el apóstol mayor mencionó a los jovenes en la eternidad. Pensó en las víctimas de accidentes de tránsito y a los suicidas. Les llamó y les dijo que vengan y vean que diez miles de jovenes están aqui junto con ellos.

Al final el apóstol mayor Leber agradeció al apóstol de distrito Brinkmann y sus ayudantes, pero también a la juventud por su venida, su amor y cariño. Dijo que es una juventud fantástica. Preguntó si el evento valía la pena y todos comenzaron a aplaudir, a chillar y a hacer olas sin parar.

Cuando los siervos salieron de la Arena el techo se abrió, entró el sol formando una cruz de luz gigantesca. Total no hay palabras para expresar todas las emociones y sentimientos – fue un vivencia muy especial, algo para llevar en el alma para el resto de la vida o hasta el momento que se cumpla nuestra fe.

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E. Z.

 



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